Lo bueno de romper con todo en algún momento de tu vida es que irremediablemente conoces a gente nueva, condensar en poco tiempo lo que te ha llevado años, da siempre un resultado variopinto cuando buscas los pilares sobre los que edificarte a ti mismo, pero siempre tiene un punto de extraordinario ver que queda gente que merece y que de otra forma no habrías conocido... y ojo, no es inocencia, no creo que sean eso tan especial en lo que creía antaño, creo que tienen los mismos lastres y errores que todos encima, pero la forma de verlos y de afrontarlos, de pasarles por encima, a veces hacen gente mas extraordinaria en relación a la que estas acostumbrado a encontrarte...
... no, tranquilos, Dios me haga cambiar mi forma de sentir, de pensar, pero ya no creo en cuentos de princesas... aunque lo que uno cree, no siempre es lo que sueña, y eso es absurdo por definición.
Todo viene porque desde hace una temporada mantengo LARGAS conversaciones a menudo con Myriam, hablamos de todo y de todas las formas, pero ayer me contaba su fin de semana y me recordó una frase del insuperable Groucho Marx:
He tenido una noche absolutamente maravillosa. Pero no ha sido ésta.
Groucho Marx
0 comentarios:
Publicar un comentario